México, 18 Ene. (Notimex).- La compañía japonesa Yamato traerá a México sus llamativos atuendos, coreografías, juegos de luz y sombra, además del tambor tradicional japonés como centro de la acción, del 21 al 25 de febrero como parte de su gira "Matsuri".
El Teatro Metropólitan será la sede del espectáculo, que aspira a reflejar su cultura tradicional, valores espirituales, colorido y vivacidad cuando el tambor y el percusionista se vuelven uno solo y el sonido se transforma en "Oto-dama".
La compañía Yamato fue fundada en 1993 por Masa Ogawa. Tiene su base de operaciones en el poblado de Asuka, famoso en la tradición nipona por sus monumentos históricos y por ser el llamado lugar de nacimiento de su cultura.
Sin embargo, al inicio no tenían intenciones de consolidarse como agrupación, pero Ogawa compuso una pieza para percusiones llamada "Hyuga" y fue presentada en un festival japonés como algo especial. Cuenta que entonces un periodista preguntó el nombre de su conjunto y, al no tener uno, se le ocurrió la palabra Yamato.
Aquella presentación resultó importante y varios promotores culturales de todo el mundo comenzaron a llamarlo para llevar su acto a diversos festivales, de ahí surgió formalmente la compañía.
Actualmente se han convertido en un conjunto que tiene en promedio 200 presentaciones al año; la compañía creció de cuatro a 17 personas; sus audiencias se transformaron de los cientos a los miles y de ahí a las decenas de miles en lugares como China.
La gira que los traerá de nuevo a México se llama "Matsuri", palabra que significa festival tradicional japonés y tiene su origen en el término "matsuro", que refiere rezarle a los espíritus más elevados.
Así, los rituales propios de los festivales, desde dar gracias por cosechas abundantes hasta rezos personales por salud y paz, eran llamados matsuri. En el corazón de cada convivencia de este tipo siempre se encuentra el apoyo del tambor tradicional japonés, el wadaiko.
Este último se crea a raíz del uso de maderas de árboles ancestrales y piel de animales. Ellos lo veneran por ser un instrumento creado totalmente con elementos de criaturas que alguna vez estuvieron vivas.
La idea es un árbol centenario o tal vez milenario en las hábiles manos de un artesano puede renacer en un wadaiko. Una vez creado, la labor de mantener vivo al instrumento recae en las manos de un percusionista bien entrenado y entonces su sonido entra en el cuerpo de las personas a través de la piel, no de los oídos.
Redacción
Tercera Emisión de Noticias MVS