El miércoles por la noche, mientras sopeaba un churro en mi taza de chocolate, escuché la noticia de que Fernando Gómez Mont había presentado su renuncia al PAN. ¿Lo hizo con permiso del Presidente?
Primera hipótesis: el berrinche. Gómez Mont renunció a su partido sin consultarlo con su jefe. Según esta explicación, el anuncio de la coalición del PAN con el PRD en Oaxaca hizo quedar mal al Secretario de Gobernación, pues él había dado su palabra al PRI de que no armarían este tipo de alianzas. ¿Congruencia de Gómez Mont? De ninguna manera. Congruencia sería renunciar a la Secretaría. Dudo que quiera hacerlo… a nadie le vienen mal los centavitos de ese sueldo. Si la renuncia al PAN fue iniciativa del secretario, Calderón enfrenta un serio problema en su gabinete. A diferencia de lo que sucedía con el gabinete de Fox, Calderón ha mantenido un control férreo sobre sus colaboradores. ¿Se le están saliendo del huacal? Si Gómez Mont no consultó su desplante con Los Pinos, estaríamos frente a un grave debilitamiento del Presidente entre sus allegados.
Segunda hipótesis. Quienes conocen a Felipe Calderón aseguran que éste jamás permitiría a sus subordinados tomar una decisión de tal calibre sin consultarlo previamente con él. Gómez Mont dirige la política interna del gobierno panista. Entonces, ¿por qué permitiría el Presidente esta renuncia?. Piensa mal y acertarás: para mantener “las dos velas encendidas”. Por un lado, la coalición del PAN con el PRD tiene un valor estratégico para desmantelar el poder de los gobernadores priistas. Por otro, la renuncia al PAN de Gómez Mont le daría a éste un aire de “respetabilidad” como interlocutor del PRI. De esta manera, el Presidente estaría intentado pactar con el Sol Azteca sin romper el Tricolor. Una jugada interesante. Pero los priistas no se chupan los dedos. ¿Qué más les da la militancia de Fernando Gómez Mont, si el PRI pierde Oaxaca?
Cabe, finalmente, una tercera hipótesis. El PAN aprobó las alianzas en contra de la opinión de Calderón. La renuncia de Gómez Mont sería una advertencia de Los Pinos al Comité Ejecutivo de Acción Nacional. Esto es improbable. Calderón no se ha tocado el corazón a la hora de ejercer su influencia dentro de su partido. Las relaciones entre César Nava y Calderón son tersas.
No perdamos el origen de este problema: el poder de los gobernadores. El PAN ha caído en la cuenta de que los gobernadores son claves cara a las elecciones federales. Quien controla los estados controla el país.
Publicado el: martes 16 de febrero de 2010