“En el nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordioso”. Así empieza todas sus charlas, entrevistas, discursos y conversaciones telefónicas Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh, el embajador de Irán en México.
“Pocas veces se le deja ver embajador”, le lancé al tiempo que escribía en Persa mi nombre al reverso de su tarjeta de presentación con la bandera de Irán de fondo.
“Pero ahora ya vamos a estar más cerca de los periodistas”, respondió sonriente mientras nos invitaba a conocer la enorme residencia de Las Lomas donde se ubica la Embajada.
Pasamos. Los enormes tapetes tapizando los pisos del salón, los cuadros con imágenes de Irán y manuscritos en persa transportan a Medio Oriente. Ahí uno se siente como en esa región, hasta el té tiene un sabor similar, aunque aquí se sirva en vasos desechables.
“Ésta casa fue de Cantinflas”, comentó el embajador, mientras nos conducía a la alberca techada con trampolín y decoración de mosaicos de los años 70.
En la pared de la sala, una enorme fotografía del ahora diplomático cuando tenía unos 17 años con el Ayatolá Ruhollah Musavi Jomeini después de la Revolución de 1979 salta a la vista junto a las banderas de Irán y México.
Y es que a tres años de residir en la Ciudad de México, su español es fluido, aunque también habla persa, inglés e italiano.
Su charla es cálida, amena. En todo momento explica los preceptos del Islam e incluso hasta bromea con algunos de ellos.
Dijo, por ejemplo, que en otras religiones como la católica, hay ciertos hombres que tienen varias mujeres con quienes en ningún momento adquieren compromiso. “En cambio, nosotros los musulmanes si bien tenemos varias esposas, todas ellas adquieren derechos porque las mantenemos, las cuidamos, las respetamos y las queremos por igual”, presumió.
Es cierto que su religión conlleva a una ideología completamente ajena a nosotros, pero lo mismo habla del Islam, que de la política en México, de la discriminación a la mujer, de violencia y de las armas atómicas, de Bush, Obama y de Hillary Clinton.
Su rostro se torna serio al hablar de estos temas. Calificó como un acto criminal la doctrina sobre la bomba atómica que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó en la Cumbre de Seguridad Nuclear realizada recientemente en Washington.
Hasta el cansancio, el embajador insiste en que Irán no tiene ni está trabajando en la elaboración de una bomba atómica como lo ha denunciado Estados Unidos, y que en cambio Obama sí considera el derecho de atacar Irán.
“Obama ha mostrado con esa posición que su política exterior, mínimo respecto a Medio Oriente, a Irán, no tiene ninguna diferencia con el gobierno de Bush”.
Ghadiri Abyaneh se refirió al acuerdo que México, Estados Unidos y Canada, suscribieron para que el material nuclear de uranio enriquecido que se usa en nuestro país pueda ser sustituido por uranio de bajo enriquecimiento para efectos de investigación.
Dijo que México como todos los países tiene derecho de desarrollar energía nuclear y todos sus usos nucleares pacíficos.
Incluso, le hizo un llamado a México para que como miembro del consejo de seguridad defienda el derecho de Irán del uso pacífico de energía nuclear.
“Estados Unidos insiste en querer comprobar que en Irán tenemos armas nucleares y una bomba atómica, pero es una gran mentira, nunca lo lograrán y no tenemos miedo”, concluyó.
Habrá que esperar los resultados de la conferencia internacional denominada “Energía nuclear para todos, armas nucleares para nadie” que se lleva a cabo este fin de semana en Teherán, Irán y en la que expertos de todo el mundo intercambiarán puntos de vista respecto al desarme internacional y además se hará un llamado a la eliminación de armas nucleares.
La calidez del diplomático por momentos hace olvidar que su religión le impide tocar a las mujeres ajenas a su familia, incluso saludarlas de mano, pero aún así se despide de nosotros prometiendo que el debate en torno a las armas nucleares a nivel internacional apenas empieza y que desde todas las embajadas de Irán en el mundo se iniciará una campaña para dar a conocer la verdadera postura de su país en torno al tema, porque “América Latina es la casa de los latinos, no el patio trasero de Estados Unidos”.
Publicado el: domingo 18 de abril de 2010