Grupo MVS Comunicaciones

MVS Comunicaciones

www.mvs.com

MVS Radio

www.mvsradio.com

MVS Televisón

www.mvstelevision.com

Grupo CMR

www.cmr.ws

El Banquete

Última actualización: martes 16 de febrero de 2010

Estas en: Home / Blogs / El Banquete

Carnaval región 4

Comparte en FacebookComparte en TwitterComparte en Blogger
Este fin de semana visité Veracruz. Nunca había estado en un carnaval. Confieso que me decepcionó. El hotel me costó un dineral. Salvo algunas comparsas y las batucadas, el desfile me aburrió.

Los carros alegóricos tenían poca alegoría y mucha publicidad. Los peor fueron los del gobierno. El carro del DIF estatal me pareció de mal gusto: con niños con síndrome de Down bailando como una especie de atracción. Sin proponérselo, el DIF presentó un carro grotesco. ¿No hubiese sido mejor que se gastase los pocos o muchos pesos que le costó el carro en algo más útil para la infancia veracruzana?

Todo carnaval es, por definición, desordenado y burlón. La palabra carnaval proviene del latín: caro, carne, y del verbo levare, aliviar; carnaval significa, literalmente, aliviar la carne. Como la mayoría de las fiestas mexicanas, su origen es cristiano. El carnaval es un período de relajación que precede a la cuaresma, que comienza el miércoles de ceniza. Durante cuarenta días —de donde el nombre cuaresma— los católicos practicaban los ayunos y penitencias.

Ponerse ceniza en la frente era un signo de este espíritu de sobriedad y moderación. Por eso había que “darle vuelo a la hilacha” durante el carnaval.

Durante las fiestas de carnaval, se desdibujan las fronteras entre pobres y ricos, se ponían entre paréntesis las normas sociales. En las ciudades europeas, los aristócratas se emborrachaban junto con los plebeyos. Precisamente por ello se acostumbraban las máscaras: para no ser reconocidos.

Evidentemente no esperaba encontrarme con un carnaval jarocho al estilo de Venecia o de la magnitud del carnaval de Río de Janeiro. Pero sí esperaba encontrarme con una fiesta más popular. No me agradó nada la omnipresencia del gobernador de Veracruz. En algunos momentos, me sentí envuelto en un mitin político, con todo y acarreados. Lo peor es que en el único momento en que hizo falta la presencia de la autoridad, ésta se esfumó.

El sábado 13, Carlos y yo bajábamos de las gradas (que nos costaron cien pesos). El desfile había terminado. De repente, del otro lado de la calle, la gente comenzó a correr. Mentadas de madre, gritos y sillazos. Un grupo de jóvenes estuvo a punto de linchar a otra persona. De no ser por la intervención oportuna de un par de personas mayores, aquello hubiese acabado muy mal. La policía no apareció. El río de gente continuó fluyendo. A los pocos minutos, sumergido en medio de aquella multitud, hubo más gritos: de repente, apareció un hombre muerto, la cabeza rota en un charco de sangre. ¿La policía? Llegó a dar fe de la defunción.


Mis anfitriones —conste que, en verdad, nosotros no vimos nada— me explicaron que esto suele suceder durante el Carnaval. Al otro día, se lo conté a un taxista. “Huy señor… así es siempre, y siempre reportan saldo blanco”. Esa misma mañana compré un par de periódicos locales. En efecto, ninguno mencionaba el incidente. Lo importante era que el señor gobernador había encabezado el primer desfile del carnaval.


¿Y luego nos extraña que la violencia del narcotráfico destruya al país? Lamento decir que jamás volveré al carnaval de Veracruz. ¿Habrá sido mala suerte? Quizá. Lo que no fue mala suerte es la lentitud de la policía

Publicado el: martes 16 de febrero de 2010

Comentar

 

2 Comentarios

JULIO CESAR RODRIGUEZ LOPEZ

Buenas tardes, he escuchado algunos programas, pero me sigue llamando la atención, la promoción utilizada de: Porque las prostitutas se paran en Sulivan o por que antes de usar servilletas se limpiaban en los perros, ¿hay algun programa que toco este tema o solo es promoción? si lo hubo favor de indicarme cuando fue y si puedo bajar el podcast. Gracias

Héctor Chávez Pérez

Veamos, cómo podríamos llegar a decir que nuestros carnavales pueden estar a la par de los más espectaculares que coexisten con esto? Sería muy difícil. En fin no es la idea. Lamentablemente, en nuestro amado país, siempre habrá este tipo de espectáculos para atontar a la gente (pueblo), donde no importa si se ofende a alguien (esos pobres chavales del DIF) o si es que un desafortunado termina en el hospital (por no decir otro final menos colorido). La vida en México es un auténtico carnaval, ya que siempre hay que relajarse para poder continuar, quien no lo hace termina por regresar a un estado de bestialidad que los periódicos agradecen de antemano por los magníficos espectaculares que habrán de poner en la fresca y muy desalentadora información diaria. Sin más que decir, acaso no vendría mejor organizar una fiesta cuando realmente merezca la pena?